
"18 cigarrillos y medio" es otro retrato de la juventud de clase media alta asuncena. Es la historia de un joven que se encuentra perdido entre una sociedad a la que no ve alternativas y su obsesión por la ex novia.
Ezequiel (Hernán Melgarejo) vaga todo el día. Ya no tiene excusas frente a sus padres para no trabajar. Está obsesionado con una ex novia, a quien exige que cumpla un juramento.
La película nos cuenta un episodio en su vida que dura lo que fuma 18 cigarrillos y medio. Un episodio que puede ser importante o no, según sea el rumbo que tome la vida de Ezequiel. Puede marcar el fin de una etapa o ser tan poco importante como las volutas de humo que se desvanecen en pocos segundos.
Podemos ver a Ezequiel como un vago, al que le hacen falta unos buenos zarandeos para que deje de boludear y enfrente la vida tal cual es o como un joven confundido, que no sabe qué rumbo tomar en una sociedad que le ofrece pocas perspectivas. Pero ambas posibilidades no son más que las caras de una misma moneda. Ezequiel no tiene perspectivas, pero tampoco hace mucho por buscarlas. Se comporta como un niño grande.
De esta manera, el filme es un retrato, cuyo pilar principal es la actuación de Hernán Melgarejo. Pero su desempeño es muy recitativo y poco convincente. Buenas actuaciones de reparto y frases interesantes no son suficientes para levantar la película.
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5 de Octubre de 2011 00:00 Fuente ABC