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Noticia

2018-12-05

CONSEJERO CATALO BOGADO DESTACA LOS 20 DEL FONDEC

El Fondo Nacional de la Cultura y las Artes – FONDEC cumple 20 años de existencia. Un 25 de junio del año 1998 el Congreso de la Nación Paraguaya había sancionado la Ley Nº 1299/98. Dicha  Ley, que le establecía como una entidad autárquica con personería jurídica y autonomía funcional para el cumplimiento de sus fines, fue promulgada por el Poder Ejecutivo el 8 de julio del mismo año.

Como se sabe, en el Paraguay, en distintos momentos y por diversas vías, los creadores han venido desarrollando sus habilidades sin el apoyo del Estado. Aun así, pese al desamparo estatal, siempre se dijo que los mejores embajadores de nuestro país fueron sus artistas y, en el campo musical, por ejemplo, ciertamente son innegables los tremendos aportes de Agustín Pío Barrios, José Asunción Flores, Herminio Giménez, Félix Pérez Cardozo, Alfonso Ramírez y tantos otros, que costeándo sus pasajes y alforjas, salieron con instrumento en mano a recorrer el mundo y engrandecer con su arte al Paraguay espiritual.

Salvo en contadísimos casos, antes de la creación del FONDEC, el Estado ha ejercido un discreto mecenazgo otorgando a sus artistas – en especial a los músicos- algún carnet policial o militar para que estos puedan percibir algún simbólico salario por animar sus fiestas oficiales o de generales. Pero esos auspicios estatales lejos estaban de respetar la libertad de los creadores y, más bien, los obligaba a concebir una cultura oficial que, concluyentemente iba colmando de chatura a casi todas las expresiones artísticas “apoyadas”.

Así, los artistas paraguayos que quedaron en el terruño “patria adentro” no sólo no participaron de las corrientes culturales de signo libertario –musical y literaria- que soplaron en toda Hispanoamérica, sino que se vieron, de manera trágica, privados de “crear en libertad”. Fueron tiempos en los que las clases política y económica dominantes evidenciaron, al volver indignos a sus artistas, su falta de interés por los proyectos culturales innovadores. Quienes buscaban insertarse, aunque sea tardíamente en la corriente innovadora, movimientos artísticos autónomos como el grupo del “Nuevo cancionero”, no sólo no recibieron las migajas del Estado, sino que fueron perseguidos política, económica y policialmente.

Hoy, para asombro de propios y extraños, a pesar de que las viejas conductas anticulturales persisten en algunas autoridades, en ningún caso los artistas han recibido el  apoyo del FONDEC a costa de “condicionar” su libertad creativa; el trato ha sido siempre cordial y respetuoso. El auspicio estatal, al final de cuentas proviene del dinero de los impuestos de todos los paraguayos y los creadores, lo han retribuido con una serie de bienes de invaluable trascendencia para la sociedad: en música, poesía, sinfonía, escultura, danza, teatro, ritos, festivales, cine, Etc.

Muchos teóricos del siglo pasado habían sostenido que en ninguna parte del mundo las expresiones artísticas culturales eran sustentables por sí mismas a través de los mecanismos del mercado: el Estado o la iniciativa privada debían subsanar los déficits.  El FONDEC, con ese fin, desde su inicio estimuló la creación, la difusión y el incremento del acervo cultural mediante una financiación adecuada, buscando la profesionalización de los artistas en igualdad de condiciones. Su Misión es promover y financiar actividades culturales privadas en todo el territorio nacional de manera incluyente para consolidar la identidad cultural del Paraguay apoyando los proyectos de los artistas y los artesanos. 

Lamentablemente, pese a las buenas intenciones de los primeros directores, por una nociva concentración, la mayor parte de los recursos quedaron por mucho tiempo en Asunción y sus alrededores. Recién en estos últimos años se empezó a implementar una verdadera Política de descentralización asignando a cada departamento del país parte de los recursos y organizando para los artistas del interior cursos de capacitaciones para elaborar y presentar sus proyectos.

A través de esta Nueva Política de la Institución, se gestionó en todo el territorio nacional el rescate y desarrollo de la identidad cultural paraguaya apoyando todas las expresiones artísticas como teatro, danza, ópera, zarzuela y  pintura; grabado, escultura, escenografía, diseño creativo, fotografía, literatura, música, cinematografía, festivales  y las expresiones ancestrales de los pueblos originarios, siempre dentro del respeto a la libertad de creación, pensamiento, expresión e igualdad de oportunidades para todos.

En el FONDEC tenemos claro que en el mundo globalizado la última frontera de una nación es su cultura. Lamentablemente muchas autoridades del Estado, pese a los avances en la promoción de nuestros postulados y los últimos éxitos de algunos creadores a nivel nacional e internacional, siguen sin comprender que la Cultura es cuestión de soberanía, y  que la inversión (no gastos) en este sector hasta es redituable desde una perspectiva económica, pues ahí donde se estimula el talento y la creatividad de poetas, cineastas, novelistas, pintores y escultores, bailarines y músicos de excelencia, capaces de trascender las fronteras divulgando su labor en otras latitudes, también se alienta la actividad turística, el intercambio cultural y, a partir de éste, el comercial.

En el imaginario internacional nuestro país ocupa un lugar preponderante, no sólo por ser heredero de una tradición milenaria constatable en sus comunidades nativas y sus artesanías, sino también por la jerarquía de sus artistas contemporáneos, en cuya nómina figuran nombres tan destacados como los músicos mencionados más arriba, escritores como Elvio Romero, Rubén Bareiro Saguier, Augusto Roa Bastos y, últimamente los jóvenes cineastas Juan Carlos Maneglia, Tana Schembori, Marcelo Martinessi, Paz Encina y muchos otros.

En una sociedad que ha demostrado cuando no hostil ser apática ante las actividades artísticas, en buena medida porque los propósitos y los intereses del mercado prevalecen muy por encima de cualquier proyecto humanista, el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes, a 20 años de su aparición, ha probado ser un instrumento necesario y eficaz para el fomento de las actividades culturales y artísticas. Gracias a esta noble Institución el artista ha comprendido que trabajar por la cultura no es un oficio cualquiera, es quizá la consagración de la vida a una de las más bellas, sensibles y alentadoras herramientas humanas porque trabajar por la cultura es trabajar por el pueblo y por la vida. Es reconocer lo que tenemos, protegerlo, divulgarlo y conservarlo. Por eso, pedimos a las autoridades y a los trabajadores de la cultura un renovado compromiso de apoyo a la cultura paraguaya, como lo viene haciendo el FONDEC desde hace 20 años.    

REDACCIÓN: Catalo Bogado-Consejero del Fondec.


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